En la primera cirugía de urgencia se reparó la lesión de la aorta, pero no se encontró la espina. Más tarde, nuevas imágenes mostraron algo aún más raro: la espina había viajado por el torrente sanguíneo y se había alojado en la arteria hepática. Tras consultas multidisciplinarias, reconstrucción por CT y localización con ultrasonido, el equipo retiró una espina de unos 2 cm y reparó la arteria.
El caso llama la atención porque los cuerpos extraños que migran dentro del sistema arterial son extremadamente raros. También muestra la importancia de la cirugía vascular, la radiología, el ultrasonido, la atención de emergencia y la comunicación con la familia.
Lección práctica: si una espina de pescado se queda atascada, no conviene tragar arroz ni usar remedios caseros. Si el dolor continúa o aparece en el pecho o abdomen, hay que buscar atención médica.
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